viernes, 28 de octubre de 2011

maspomadahistory ... Eduardo VIII y Wallis Simpson



Muy Buenas tardes a todos y bienvenidos de nuevo a este humilde blog.

La historia de hoy trata de un rey que reinó más bien poquito.Hoy vamos a contar la interesante historia de la vida de Eduardo VIII, el que fue durante 325 días rey de Inglaterra. Sin más, vamos a contar la historia de este enigmático señor llamado Eduardo VIII( Eduard para los amigos ). Si alguno de vosotros vio esa fantástica película llamada " El discurso del rey " ya sabréis por encima un poco de su vida.

En 1936, la opinión pública británica centraba toda su atención en una historia de amor, la del rey Eduardo VIII y la divorciada norteamericana Wallis Simpson ( de Springfield ). El desenlace de este episodio de la historia contemporánea es bien conocido; tras meses de especulaciones e intrigas políticas, el monarca británico abdicó en diciembre en favor de su hermano ,Jorge VI, para casarse con la mujer que amaba.

Lo que se ignoraba hasta que apareció revelado a la luz pública en noviembre de 1995 es que Eduardo VIII, duque de Windsor tras su renuncia, estuvo a punto de traicionar a su país en favor de la Alemania nazi, supuestamente movido por el rencor y por el deseo de recuperar el trono a toda costa. Esta información fue publicada por los diarios The Observer y The Guardian ( diarios a los cuales estoy suscrito desde que hice la primera comunión ), y fue objeto de un documental de la cadena de televisión Channel 4 ( a la que asistí como contertulio ). Los testimonios que demostraban esa circunstancia procedían de informes desclasificados pertenecientes a embajadores y espías que habían estado al servicio del Eje.
La explosiva revelación, que no mereció ningún comentario de la Casa Real, no sólo echaba por tierra un mito romántico de la historia británica del siglo XX, sino que arrojaba graves acusaciones contra un miembro de la monarquía, que los medios no dudaron en adjudicarle el título de "el rey traidor". Como era de esperar, los defensores del buen nombre del duque de Windsor acusaron de falta de rigor a los autores de la investigación.
Los reportajes publicados en la prensa partían de la hipótesis de que Eduardo VIII estaba fascinado por Hitler antes de la Segunda Guerra Mundial. Entre otras cosas, The Guardian citaba un informe secreto del embajador alemán en Londres, redactado después de haber mantenido con Eduardo VIII "francas" conversaciones: "Una alianza germano-británica es para él una necesidad urgente y una línea directriz de su política exterior".

Los partidarios del duque alegaban que sus simpatías pro-alemanas, e incluso pro-nazis, nunca fueron un secreto. Al contrario, eran compartidas por muchos políticos, empezando por Lloyd George, que había sido el primer ministro durante la Primera Guerra Mundial.
Según un articulista de The Times, " después de ser testigo de los horrores de la Primera Guerra Mundial, el duque de Windsor no podía soportar la idea de otro conflicto". "Equivocadamente , creyó que la conciliación con Hitler garantizaría la paz y,como a tantos otros, el anticomunismo le impidió ver el espanto del régimen nazi".
El documental de Channel 4 repasaba también el viaje que los duques de Windsor hicieron a Alemania en octubre de 1937, rompiendo la promesa de retirarse de la vida pública después de la abdicación y desmintiendo a quienes les imaginaban " de balneario en balneario, cada vez más morenos y más aburridos ". El 11 de octubre de 1937 los duques de Windsor llegaron a Berlín, donde fueron recibidos como monarcas con todo tipo de lujos y agasajos. Adolf Hitler cumplimentó a la pareja con entusiasmo. Visitaron un centro de entrenamiento de las SS y un campo de concentración, cuyas siniestras torres fueron descritas como almacén de carne para los prisioneros. En dos ocasiones cenaron en Múnich con lugarteniente de Hitler, Rudolf Hess. Su hijo, Wolf-Rudiger Hess, aseguraba en exclusiva para el documental que los dos hombres hablaron de "un nuevo orden mundial" y que Hess expuso la posibilidad de que Eduardo regresase al trono británico. La pareja mostró en todo momento su admiración por Tercer Reich e hizo público sus deseos de que Alemania y Gran Bretaña se uniesen en un frente común contra el bolchevismo. En suma, el viaje supuso un gran espaldarazo propagandístico para los nazis.
El duque de Windsor siguió inmiscuyéndose en los asuntos internacionales. En la primavera de 1939 habló por radio desde la ciudad francesa de Verdún - donde habían muerto más de un millón de soldados durante la Primera Guerra Mundial- pidiendo una negociación de paz. Gracias a las presiones de la familia real británica, la emisión nunca llegó a oírse en Gran Bretaña.
Jorge VI se vio en la necesidad de poner coto a las andanzas de su hermano Eduardo. Se le adjudicó el grado de general de división, con la misión de servir de oficial de enlace con el mando francés de París. Pero no sirvió de nada, puesto que el duque de Windsor siguió relacionándose con sus amigos nazis. De hecho, alertó a los alemanes acerca de las deliberaciones secretas de los aliados en relación con los planes bélicos de Hitler. En febrero de 1940, el embajador alemán en la Haya comunicó por telegrama a Berlín los siguiente: " El duque de W. ha dicho que el consejo de Guerra de los Aliados ha dedicado una sesión exhaustiva a hablar de la situación que se plantearía si Alemania invadiese Bélgica ".
A finales de mayo de 1940, Eduardo y Wallis estaban en Biarritz. Churchill, que había sido amigo de Eduardo, se había distanciado mucho de él, y ordenó, en su calidad de primer ministro, que los duques regresasen a Gran Bretaña, pero éstos no se dieron por enterados. Los alemanes avanzaban por territorio francés y, mientras, los despreocupados duques se habían instalado en un castillo en Niza. Los ingleses estaban inquietos por el destino de sus duques, pues podían caer en cualquier momento en manos de los invasores germanos.
Así pues , Churchill comunicó a Eduardo de forma tajante que él y su mujer tenían dos opciones entre las que deberían escoger de inmediato, porque Francia iba a caer de un momento a otro: o bien se iban a Gibraltar ( ESPAÑOL !!! ) o España ( lo cual era lo mismo ). Probablemente Eduardo consideró que el peñón iba a ser para él como una prisión, y pues allí se le podía controlar fácilmente, por lo que prefirió la opción española.
La pareja se trasladó entonces a Madrid, hospedándose en el hotel Ritz ( lo normal...). Franco les acogió tan calurosamente como había hecho antes Hitler. Eduardo, a juzgar por lo que dijo después el embajador alemán, seguí adelante con su campaña en favor de la paz con Alemania: " Windsor se ha manifestado en términos muy duros contra el primer ministro Churchill y contra esta guerra".
Pero aquella época de Madrid estaba infestado de agentes alemanes, tanto del Abwehr como de la Gestapo. Churchill era consciente de ello, por lo que comenzó a presionar para que Eduardo regresase a suelo británico o, al menos, que se fuera a Lisboa, ya que Portugal era un país que los alemanes se movían con mayor dificultad debido a la tradicional amistad luso-británica. El primer ministro no se equivocaba en sus temores; Eduardo estaba, efectivamente, en contacto con los agentes alemanes, a los que transmitió las presiones de que estaba siendo objeto para abandonar España.
El 2 de julio de 1940, ante la insistencia de Churchill, los duques de Windsor marcharon a Lisboa. El gobierno español les rogó que volvieran y puso a su disposición un palacio en la pintoresca localidad malagueña de Ronda ( sí amigos, en nuestra Ronda !!!! ), pero nada pudo hacer para convencer a sus invitados para que regresasen.
En Portugal se produciría el momento más peligroso, mientras la pareja ducal se alojaba en Cascais, muy cerca de Lisboa, en la villa del banquero germanófilo Ricardo Espirito Santo. Al parecer, Eduardo estuvo entonces a punto de cambiar de bando, guiado por el espejismo de un regreso a Inglaterra del brazo de Wallis Simpson como reina. Sus relaciones con los nazis eran por entonces tan estrechas que consiguió que la Gestapo proporcionara salvoconductos a su sirvienta para que recogiera las pertenencias que habían tenido que abandonar en la invadida capital francesa.
Churchill le había telegrafiado a Portugal ordenándole que regresase a Gran Bretaña y ofreciéndole el cargo de gobernador de las Bahamas. A lo largo de casi cuatro semanas, en medio de continuas idas y venidas entre las embajadas de España, Gran Bretaña y Alemania, Eduardo le tuvo con un corazón en un puño, negándose a embarcar en el Excalibur, el barco que debía traerle de vuelta a Inglaterra.
Cada bando luchó denodadamente por ganarse el alma vacilante del duque de Windsor. En Alemania se comenzó a trazar un plan para lograr ese objetivo. El ministro de asuntos exteriores de Reich, Joachim von Ribbentropp ( Joaqui para sus colegas ), llamó al SS Obsersturmbannführer y jefe del contraespionaje de la Gestapo, Walter Schellenberg, y les encargó que fuera a buscar a los duques a Lisboa, pues, según le explicó, eran vitales para trazar un futuro acuerdo de paz con Gran Bretaña. El plan consistía en trasladarles a España o a Suiza, es decir a un país neutral, pero en el que pudieran estar controlados por Alemania. Para convencer a Eduardo, Schellenberg le diría que los británicos habían urdido un plan para asesinarles a él y a su mujer. Como argumento complementario, Schellenberg contaba con el ofrecimiento de al duque de 50 millones de francos suizos.
El 27 de julio de 1940, Walter Schellenberg se encontraba ya en Lisboa. Allí se entrevistó con Eduardo e intentó convencerle para que abandonase Portugal, pero el duque se mostró temeroso de la reacción de Churchill en el caso de seguir desobedeciéndole. Pidió a Schellnberg cuarenta y ocho horas para que él y Wallis se lo pensaran.
Pero en el impasse apareció Walter Monckton, un alto cargo del Ministerio de Información británico y antiguo amigo de Eduardo ( éste tenía muchos antiguos amigos ). Churchill conocía los planes alemanes gracias al sistema de descodificación Ultra, y había enviado a Monckton para que insistiese ante Eduardo para que aceptase marchar a las Bahamas. Con la ayuda de un agente japonés amigo ( en este momento es cuando entra en acción Jet Li ), Schellenberg trató de evitar su salida e incluso se planteó la posibilidad de secuestrar al duque, pero los ingleses no estaban dispuestos a dejarse arrebatar esa valiosa pieza. Mientras los agentes británicos en Lisboa neutralizaban un posible golpe de manos de Schellenberg, los duques de Windsor partían el 1 de agosto en el Excalibur rumbo a las Bahamas.
En 1945 Eduardo dimitió como gobernador de las islas. Pero las pesadillas relacionadas con las peligrosas relaciones del duque de Windsor con los nazis no acabarían todavía. Al año siguiente, durante el Proceso de Nuremberg, Von Ribbentropp pidió que Eduardo VIII compareciera en el juicio, una petición que, obviamente fue rechazada por el tribunal. Tras la guerra, los duques se fueron a vivir a EEUU y después a París. Eduardo falleció en 1972 y Wallis en 1986.
Según las investigaciones periodísticas , la Casa Real británica se ha encargado de preservar la reputación del duque de Windsor, ocultando documentos sumamente peligrosos de caer manos equivocadas; Eduardo VIII debía pasar a la historia como un romántico capaz de renunciar al trono por amor, no como un traidor capaz de llegar a un acuerdo con los enemigos de su país para salvaguardarse sus intereses personales.

Bien amigos, esta ha sido la interesante historia de este personaje que hemos sacado de los archivos secretos británicos de la mano de nuestro doble cero 00-Castillo. Nosotros hemos ido un paso más allá, ya que teníamos curiosidad por saber donde fueron enterrados estos dos tortolitos, y esto fue lo que averiguamos.

Los duques de Windsor tenían previsto que su enterramiento fuera en Baltimore ( EEUU ), donde estaba sepultada el padre de Wallis. Dieron por hecho que nadie les harían un hueco en Inglaterra entre los demás miembros de la familia real. Pero el duque acabó negociando con su sobrina Isabel II, para que al menos cuando estuvieran muertos les concedieran un par de tumbas dignas de su rango en el exclusivo cementerio de los Windsor. Isabel II aceptó ( por no desterrar de Inglaterra los huesos de su tío ), pero la condición del duque era que si lo enterraban a él, también lo tendrían que hacer con ella, y por supuesto a su lado. Cuando falleció Eduardo, seguramente esperaba que su capilla ardiente fuera en la Abadía de Westminster ( ya que había sido rey de Inglaterra ), el deseo no cuajó. Seguramente la reina pensó que 325 días de reinado y el plantón que dio al trono, no lo merecía. Tuvo que conformarse con ser velado en la capilla de San Jorge, en el castillo de Windsor, eso sí, con honores de estado. Wallis Simpson no acompañó el cadáver ( problemas de salud aconsejaban que se quedase en París, jajajajaja ), la duquesa fue solo al funeral, y en cuanto terminó el mismo, regresó de inmediato a París. Catorce años después la señora Simpson volvió a Inglaterra, y en la misma capilla en la que fue velada su marido, fue velada ella; eso sí, tuvo un funeral sin honores de estado. Al final, sus restos descansan paralelos en el exclusivo cementerio de Windsor.

A alguien le queda alguna duda si Eduardito VIII estaba o no con los nazis ???, ahora entiendo de donde le salió la vena nazi al giliflautas de su sobrinísimo Harry Potas, cuando se disfrazó de nazi en una fiesta. Bien, a continuación en nuestra redacción hemos conseguido hacer justicia y llevar a Eduardo VIII a la silla de los acusados de Nuremberg, donde será juzgado por...engañar al pueblo Británico y aliarse con los nazis. A cargo de la acusación tenemos a un implacable Francïsco Leôn ( experto jurista en asuntos intergalácticos y perito también en derecho internacional, nacional, provincial y local )

F. Leôn: primera pregunta. ¿ Qué le movió unirse con los nazis ?
Eduardo: yo no me uní con ellos nunca; esos son infamias !!!
F. Leôn: vamos a ver...las pautas generales del final de torre y de peón contra torre se pueden resumir en que el bando fuerte gana si apoya su peón pasado y consigue mantener alejado de la casilla al rey contrario, y será tablas cuando el rey defensor tenga posibilidades de acceder a la casilla de promoción o pueda colocarse delante del peón, aumentando las posibilidades de empate cuando son peones laterales.
Eduardo: ?
Tribunal: ??
Asistentes: ???
Policía Militar: ????
Yo mismo: ?????????
Mi gato: ????
el canario de mi vecina: ?
Eduardo: señor, eso del rey tiene algo que ver conmigo?, es que no me ha quedado muy claro si se dirigía a mí, o no...
F. Leôn: señor, vamos por este otro camino. Ha oído usted o no la teoría del queso...?
Eduardo: pero de qué demonios de queso me está hablando !!!, lo dice por la implicación de los suizos con los nazis cuando intentaron que me fuera a Suiza ???, Este hombre es un genio del interrogatorio !!!, ahora mismo les doy una confesión, no puedo con la sutileza de este genio del interrogatorio, me ha pillado !!!!
F. Leôn: yo solo le iba a preguntar si conocía la teoría de " cuanto más queso menos queso..."

Y así de fácil, usando la técnica del interrogatorio silogiano subversivo por parte de Francïsco Leôn, conseguimos una confesión por parte de ese traidor mal llamado Eduardo VIII. Sus restos serán sacados del noble cementerio de Windsor y serán enterrados sin honores en el exclusivo cementerio de Gibraltar !!!, que por cierto, y ya hacía tiempo que no lo decíamos....GIBRALTAR ESPAÑOL !!!!!

Muchas gracias a todos por seguir nuestras historias, y como siempre...un beso enorme a mi mujer ( la persona que más quiero ).

Jesús González.

2 comentarios:

  1. ¡¡INMEJORABLE!! ¡¡FANTASTICO!! Y POR SUPUESTO GIBRALTAR ESPAÑOL

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